domingo, 14 de diciembre de 2014

Dos poemas de Bob Kaufman


Eco doloroso


Los puros pequeños poros
En mi piel,
Millones de pequeñas
Tumbas secretas,
Llenas de muertos
 Sentimientos
Que no quedarán
Muertos.

Los peludos pequeños pelillos
Sobre mi cabeza,
Millones de pequeños
Arboles secretos,
Llenos de pájaros
Muertos,
Que no quedarán
Muertos.
Cuando muera,
No me quedaré
Muerto.

Trad. Zach Payne


Vagabundo celestial 

Por cada sueño recordado
Hay veinte vidas nocturnas. 

Bajo los multiplicados arcos del sueño
Existencias de zombie se transforman en la Existencia.  

En los rectángulos retorcidos de la noche   
Bañaderas tempestuosas de sexo flexible

Ya vienen preparadas, calientes. 
Cada día, confundido en posturas desesperadas,
Pierde su forma, frente a los prodigios dadaístas del negro 
Nunca hubo una noche que terminara 
O comenzara.  

Trad. Marcel Lueiro Reyes

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